En moto: visita rápida a París y directo a Amiens

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Visita relámpago en París: la Torre Eiffel (cómo no), Barrio latino y catedral de Notre-Dame (cómo no), paseo en Bateaux por el Sena; pero antes…

Pasamos 4 días en Eurodisney. ¿Que qué me parece? Bueno, si llevas la cartera llena y un poco de vaselina no se te hará una úlcera en los intestinos….No, en serio, aunque aborrezco todo este mundo de farándula y artificios reconozco que por ver la cara de los niños y estar la familia reunida sí merece la pena (bueno, eso y que te paguen la estancia); con una rutina diaria que muchas veces no me permite disfrutar de los críos poder compartir estos días risas y emociones en las atracciones sí compensa, para todo lo demás, MasterCard.

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Emoción contenida en mi hijo…no le quedaba ná durante los siguiente días!

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Como no podía ser de otra forma, de 4 días en la capital en uno llovió a mares y en el resto el tiempo dio una tregua…y yo acostumbrado a los 30ºC alicantinos de principios de septiembre!

img_20160904_180440 img_20160904_195927Como tuvimos tiempo para todo pudimos visitar París. Aunque suene a tópico, es IMPRESCINDIBLE visitar determinados monumentos: decir que has estado allí y no has visto la Torre Eiffel o la Catedral de Notre Damme no tiene perdón. Te aconsejo que dejes la moto a un lado y aproveches para desplazarte en metro, funciona muy bien en lo relativo a combinaciones, horarios y precios. El centro de París es muy seguro (sí, a pesar de los malditos atentados) y es una ciudad cómoda y accesible; lo mejor que puedes hacer es relajarte y disfrutar de la estancia, estoy seguro de que lo único negativo de tu estancia será que lamentes no tener más días para ver cosas.

La Torre Eiffel

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Archiconocida. Recomiendo que pases del ascensor (entrada más cara) y la subas a pie, no es para tanto como dicen (nosotros la subimos con niños de 7 años que llegaban bastante más frescos que nosotros a cada nivel) y te ahorras una cola considerable. Además es más auténtico subirla así, con más esfuerzo mayor disfrute. Al final, sí o sí, deberás de coger un ascensor para llegar, ahora sí, hasta lo más alto.

Transcribo literal lo que pone en su página web:

La Torre Eiffel fue construida por Gustave Eiffel con motivo de la Exposición Universal de 1889 que conmemoraba el primer centenario de la Revolución Francesa. Su construcción duró 2 años, 2 meses y 5 días y fue una auténtica proeza técnica y arquitectónica. “Utopía realizada”, hazaña tecnológica, a finales del siglo XIX fue la demostración del ingenio francés personificado por Gustave Eiffel, un punto culminante de la era industrial. Inmediatamente experimentó un éxito inmenso.

Diseñada para durar sólo 20 años, se salvó gracias a los experimentos científicos promovidos por Eiffel y, en concreto, las primeras transmisiones radiográficas, seguidas de las telecomunicaciones: señales de radio de la torre al Panteón en 1898, sirvió como radio militar en 1903, primera emisión de radio pública en 1925 y después la televisión hasta la TNT más recientemente.

Desde los años 80, el monumento ha sido renovado, restaurado y adaptado regularmente para un público cada vez más numeroso.

Con el paso de los decenios, la Torre Eiffel ha visto proezas, iluminaciones extraordinarias, visitantes prestigiosos. Un lugar mítico y audaz, que siempre ha inspirado a artistas y desafíos.

Es el escenario de numerosos acontecimientos de relevancia internacional (encendido de alumbrados, centenario de la torre, espectáculo pirotécnico del año 2000, campañas de pintura, destellos de luz, torre azul para indicar la Presidencia francesa de la Unión Europea o multicolor para sus 120 años, instalaciones insólitas como una pista de patinaje, un jardín, etc.).

Es universal, como la torre de Babel, pues cerca de 250 millones de visitantes, sin distinción de edad u origen, han venido de todos los rincones del planeta para descubrirla desde su inauguración en 1889.

Como todas las torres, nos permite ver y ser vistos, con un ascenso espectacular, una panorámica única de París, un faro resplandeciente en el cielo de la capital.

La torre también representa la magia de la luz. Su alumbrado, sus destellos de luz y su brillante faro reavivan el sueño todas las noches.

Símbolo de Francia en el mundo, balcón de París, en la actualidad cuenta con casi 7 millones de visitantes al año (de los cuales el 75% son extranjeros), lo que le convierte en el monumento de pago más visitado del mundo.

Pues eso, que sí debes de visitarla, la vista de París es incomparable y es una de las mecas de cualquier viajero por sólo 6 euros.

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A la izquierda para subir a pie, a la derecha, la cola para ir en ascensor hasta ariba

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A medida que vas ascendiendo las vistas van siendo cada vez más espectaculares y puedes ver la ciudad entera en una panorámica de 360º

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dsc_2320 dsc_2325 dsc_2342 dsc_2343 Notre-Dame

Una de las catedrales góticas más antiguas de Europa. Se construyó entre 1163 y 1245 y fue el edificio religioso más grande de occidente hasta la construcción de la Catedral de Amiens en el siglo XIII. De 1847 a 1864, Lassus y Viollet-le-Duc restauran y reconstruyen una parte de la decoración esculpida gracias a documentos antiguos y a documentación gráfica de las catedrales de Chartres, Reims o Amiens. Durante esta restauración, Viollet-le-Duc imagina las 56 quimeras (gárgolas) que adornan actualmente la galería de las torres.

El campanario alberga la campana más grande de Notre-Dame, la famosa Emmanuel, de 500 kilos, que se puede visitar antes de acceder a la terraza panorámica, que ofrece unas deslumbrantes vistas de 360° sobre París.

Una obra de arte del gótico declarada Patrimonio Mundial por la Unesco y que entró en el imaginario colectivo gracias a la novela de Víctor Hugo publicada en 1831 (de la página http://www.tours-notre-dame-de-paris.fr/es/)

Como consejo, la mejor opción es madrugar y llegar antes de las 10 de la mañana para ser de los primeros en la cola. Ésta va realmente lenta y durante el día puede durar más de dos horas; nosotros llegamos a media tarde y ya fue imposible poder entrar…en fin, nos quedamos ya no sólo admirando el exterior sino también el magnífico entorno que la rodea, con mucho ambiente y edificios y trazados de calles espectaculares. Nota curiosa: muy cerca, al otro lado del río y limítrofe al barrio latino hay una librería fantástica, Shakespeare & Company, con ejemplares de segunda mano de todo tipo y pelaje. Muy recomendable.

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En el camino de vuelta, ya de noche para coger el metro volvimos a pasar por delante de la catedral...espectacular estampa!

En el camino de vuelta, ya de noche para coger el metro volvimos a pasar por delante de la catedral…espectacular estampa!

El Barrio latino

El Barrio latino está al lado de la catedral, en el otro margen del río Sena; es animado y turístico a partes iguales. Si piensas que el nombre le viene de que se baile mucha bachata estás errado, proviene de la época medieval, en la que la mayoría de habitantes eran estudiantes que utilizaban el latín para comunicarse entre sí. De esta forma ha sido centro histórico de vida y movimientos estudiantiles especialmente durante los siglos XIX y XX (como por ejemplo ser epicentro del movimiento de mayo del 68). Hoy día hay muchos sitios para comer a un precio bastante asequible (no todos, ojo) y muchísimo ambiente, si bien gran parte del mismo eran otros turistas como nosotros, lo que le hace perder un tanto el encanto. En cualquier caso y dejando hostelería a un lado, merece la pena dedicarle más tiempo del que pudimos dedicarle, por la gran cantidad de monumentos (la Sorbona, Museo Cluny, el Senado y su magnífico jardín, el Panteón de París -uno de los primeros monumentos neoclásicos del país-, el Teatro Odeón…). De nuevo, la odiosa sensación de ir contrarreloj a todos los sitios! Cada día tengo más claro que es mejor hacer viajes temáticos por zonas que intentar en pocos días recorrer muchos sitios en poco tiempo.

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De paseo en el Bateaux

Sí, ya se que es muy dominguero pero nos apetecía, queríamos ver la ciudad aunque fuera de pasada por el poco tiempo disponible y no nos arrepentimos: ver la ciudad desde el río Sena es verla desde una perspectiva muy diferente. Navegamos sus aguas tranquilamente deleitándonos con el Museo de Orsay, la Torre Eiffel, la Conciergerie…No es nada caro y si tienes tiempo igualmente merece la pena, más si vas en pareja.

dsc_2438 dsc_2495 dsc_2448 dsc_2472Rumbo a Amiens

Después de varios días narcotizado por el azúcar, el amor, los niños y la bohème parisienne, llega el momento de las despedidas con la familia y continuar marcha hacia el norte, hacia Amiens. Este es el momento más duro de todo el viaje; de nuevo el miedo, compañero muy presente en marcha por las carreteras, me asalta al pensar en fatalidades del tipo ¿y si es la última vez que los veo? Puedo asegurar que el nivel de confort cuando uno viaja en moto acompañado a cando lo hace solo cambia sustancialmente. Esos momentos son los que nos acaban poniendo a prueba y el hecho de no retroceder y decirte venga, sigo hasta el final, es lo que nos hace comprobar o descubrir de qué estamos hechos. Puede que no haga ningún viaje más largo -o si, no lo se-, lo que sí concluyo de estas jornadas es que cada día entenderé menos a aquellos que se conforman con lo mismo año tras año…y así una vida entera.

Tras varios días parada a la intemperie, la moto arranca sin rechistar a la primera, perfecto. Cargo macuto y demás enseres y salgo como decía con una gran pena, pero al menos es un día soleado y esto hace que según pasen los kilómetros más llevadero sea el trayecto y mayor el ánimo.

Pensaba que me llevaría menos tiempo llegar hasta allí pero obras en la carretera ralentizan mucho la marcha; según subo en el mapa el cielo se va encapotando más, la temperatura por estos lares se nota sustancialmente más fresca, al fin y al cabo estoy ya cerca de la frontera con Bélgica. Llovizna un poco. Paro en el peaje y -no es la primera vez- tengo problemas con la tarjeta, la máquina no la reconoce. Los de atrás se empiezan a mosquear pitando y una mujer baja de un coche despotricando y se dirige hacia mi; en ese momento por fin me traga la tarjeta (ni rastro de una persona en todos los peajes, está todo mecanizado), pago y continuo…a veces es fenomenal no entender ni papa de lo que te dicen.

De nuevo el Google Maps es obediente y me conduce sin problemas hasta el hostal, a las afueras de la ciudad. Una sombra me acompañará el resto de la jornada, en el cielo y en el ánimo; es duro el contraste de la mañana con la soledad de este momento.

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Hòtel Première Classe, del estilo de los F1, impersonales pero baratos

Como tengo bastante día por delante y una vez dejado el petate en la habitación, cojo de nuevo la moto para acercarme hasta la ciudad. La verdad es que en todos los kilómetros que he hecho hasta ahora la moto no ha hecho ni un ay, y eso que he pasado olímpicamente de mirar cadena, tensar o engrasar; la he tenido días enteros bajo la lluvia y la intemperie y ha arrancado a la primera. Puede que sea la pequeña de las BMW, que quede en pañales comparándola con la F800 y ya ni te digo la R1200GS, que cuando la subo de revoluciones su maravilloso cilindro haga que me vibre hasta el tuétano, que el confort no tiene nada que ver…lo que quieras, pero con esta moto si me lo propusiera daría la vuelta la mundo.

Amiens

Muuuy bonita y no sólo por la Catedral que es obra maestra del gótico. Se ve mucho ambiente de gente joven, se nota que aquí hay universidad que le da vidilla; el día nublado se compensa por la animación de sus calles, especialmente las que están pegadas a los márgenes del río Somme, llenas de cafeterías y restaurantes. Por lo que luego me informé parece ser también destino turístico de fin de semana para gente de poblaciones cercanas como París.

Esta ciudad de 134.000 habitantes me va a servir como trampolín para visitar mañana Albert, pequeño pueblo escenario de la batalla del Somme, en la 1ª Guerra Mundial.

Como decía, Amiens: capital del Departamento del Somme y de la Región de Picardía. Sus orígenes se remontan a época celta, siendo posteriormente lugar de paso frecuente por las legiones romanas (llegó a tener anfiteatro, terma y foro, desgraciadamente desaparecidos) en su paso a tierras de la actual Bélgica. A lo largo de los siglos sufrió frecuentes incursiones bárbaras (de tierras germánicas, vaya) por lo que a la larga acabó siendo un enclave militar y religioso. En época contemporánea tuvo un importante papel especialmente en la 1ª Guerra Mundial; en la 2ª Guerra Mundial tampoco se libró de los bombardeos alemanes.

La Catedral de Notre-Dame 

París será París, pero la de Amiens es más espectacular que la de la capital. La historia y descripción de este imponente edificio la dejo para los que entienden de esto, cito textual (http://www.catedralesgoticas.es/mo_francia.php)

La catedral de Notre-Dame de Amiens es con sus 42 metros de altura y 145 metros de longitud la más grande y alta de todas las catedrales góticas de Francia, estando cerca del máximo soportable para este tipo de arquitectura.

La obra se inicia en 1220 por motivo de un incendio ocurrido a la anterior catedral románica, su construcción fue muy lenta dadas sus dimensiones y a los problemas derivados de la compra de los terrenos necesarios. Fue en un principio financiada con los beneficios del cultivo del glastor o pastel de Picardia, cierta planta apreciada por su tinte azul. Erigida para guardar la cabeza de san Juan Bautista, traída de las Cruzadas en 1206 y objeto de veneración de los peregrinos.

Se trata de una enorme iglesia con planta en forma de cruz latina, con un transepto en el que se desarrollan tres naves, aunque en la zona del coro hay hasta cinco.

El destacado deambulatorio que rodea la cabecera tiene en su longitud siete absidiolos, o capillas radiales, siendo la central de ella bastante parecida a la Sainte Chapelle situada en la vecina ciudad de París. La verdad es que todo este movimiento de máximo esplendor del arte gótico se dio en París en alrededores, tanto con las obras citadas como con otras de la calidad de Notre Dame o la Catedral de Chartres.

En todas ellas se sigue el esquema clásico de la arquitectura gótica, pero es en el templo catedralicio de Amiens adonde se llega a su máxima expresión. Basta ver como se marcan las distintas alturas entre las tres naves, donde se abren enormes soportales entre ellas y hay espacio para un triforio muy destacado, que en realidad ya es una galería corrida.

Para sustentar esos soportales entre las naves se usaron unos gruesos pilares de sección circular con columnillas adosadas de las que parten los nervios de las bóvedas de ojiva o apuntadas que permiten la gran altura del templo. Una altura que se apoya exteriormente sobre gruesos contrafuertes independientes, reforzados por el peso de pináculos y unidos a las naves por aéreos arbotantes.

Un esquema constructivo cuya estructura permite eliminar los muros y sustituirlos por vidrieras, que aunque no han llegado a nuestros días, nos podemos hacer una idea del efecto lumínico que provocaban.

En definitiva, estamos ante una construcción esquelética, cuyo truco es básicamente la presencia de bóvedas tensas y delgadas.

A diferencia de otras muchas obras medievales, en este caso llegamos a conocer a algunos de sus artífices. Por ejemplo, se sabe que uno de los primeros maestros de obras que trabajó en este proyecto fue Robert de Luzarches, al cual posteriormente lo sustituyó Thomas de Cormont, cuyo hijo Renault de Cormont sería quién finalmente acabaría las obras.

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Simplemente espectacular. Aprovecho la tarde para comprar unos macarons típicos de aquí (muy ricos, oiga), picar algo en una de las cafeterías junto al río, en el barrio de St Leu que en origen era el más humilde de la ciudad; hay una escultura en el mismo realmente original! y por último pasar por delante de la casa de Julio Verne, que sí, era de aquí. 

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La casa de Julio Verne

Mañana me espera un día intenso, no tanto por los kilómetros sino por los sitios que quiero visitar. Vuelvo a la zona 0 de la diversión (lo bueno de la moto es que la aparcas rápidamente en donde quieres) y me preparo para regresar de nuevo al hostal; como en el top case no me caben chaqueta y casco juntos al final tengo que llevar encima o uno u otro, lo que es un auténtico coñazo. Nota mental: para el próximo viaje top case más grande o ponerle a la Gesita de una vez las maletas.

Tras perderme una vez más, (ya he perdido la cuenta, por qué el GPS me indica la salida cuando justo acabo de pasarla??) llego a mi destino y tras otra buena ración de queso y embutido por fin descanso.

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http://motostrailandscrambler.com/a-paris-en-moto-v-domme-orleans-paris/

http://motostrailandscrambler.com/a-paris-en-moto-iv-de-huesca-a-domme/

http://motostrailandscrambler.com/a-paris-en-motoiii-de-alicante-a-huesca/

A París en moto (II): planificando la ruta

A París en moto: los preparativos

En el próximo post te contaré la visita a los escenarios de la Batalla del Somme, una de las más largas y sangrientas de la 1ª Guerra Mundial, de la que en 2016 se cumple precisamente 100 años y que tiene el triste honor de ser el día más negro (el 1 de julio de 1916) en toda la historia del ejército británico.

 

Fuentes: lavanguardia.com, sobrefrancia.com, wikipedia, www.paris.es, torreeiffel.info

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