Viaje por Kenia (II): por Nairobi y los Montes Aberdares

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Hace un tiempo te hablaba de algunos de los destinos imprescindibles si deseas viajar a Kenia (puedes verlos pulsando aquí), destino que personalmente he tenido el gusto de conocer y disfrutar, nación de muchas naciones (las fronteras allí son entre las aproximadamente 70 tribus, con las que los habitantes se identifican, más que las arbitrariamente impuestas por los colonos europeos) y fuente abrumadora de vida (increíble el Valle del Rift, enorme falla natural en donde aparecieron los primeros homínidos); todo en Kenia es desbordante, para lo malo y lo bueno. Por muchas veces que vayas o mucho tiempo que permanezcas siempre te quedarán sitios para ver y disfrutar! Salvo que seas un auténtico overlander y tengas la valentía, el tiempo y los recursos necesarios como para llegar hasta allí y moverte por tu cuenta, seguramente el plan más lógico es ir con un viaje cerrado o como mínimo -si tienes un buen dominio del inglés-, tener la ida y la vuelta atadas y una vez allí desplazarte por libre en un 4×4 -insisto que por el estado de las carreteras y por cómo conducen, tienes que tener algo de experiencia para ir en moto…recuerda que aquí van por la izquierda, que son antigua colonia inglesa-. Eso sí, salvo en Nairobi, lo más próximo al concepto occidental que tenemos de ciudad, y los diferentes camps & lodges, no esperes muchos lujos en pueblos y alojamientos, es una historia muy diferente a lo que estés acostumbrad@…

Algunos consejos prácticos:

  • Como seguramente no conoces el swahili (aunque las palabras básicas sí deberás aprenderlas: gracias, hola, adiós, buenos días y noches y vocablos por el estilo), no estará de más que controles un poco de inglés, la otra lengua oficial.
  • Para viajar sin tanta masificación de turistas, la mejor época es entre junio y octubre (a partir de septiembre empieza la temporada de lluvias  y las grandes migraciones de los ñúes, espectacular), por así decirlo allí es la temporada media. Evita enero-febrero, la época de mayor afluencia de gente (época seca, los animales se localizan casi siempre cerca de las fuentes de agua, es más fácil verlos).
  • No desesperes con las propinas: para mi, una de las lacras que está teniendo el país; a los de fuera nos ven como el símbolo andante del dólar, por lo que a cada paso, en cada cosa que hagas, en cada favor que recibas -aunque no lo solicites-, tendrás presto y dispuesto a alguien exigiendo su propina…y digo exigiendo porque en algún caso me negué a dar nada más, harto ya de la situación, y más de uno se llegó a mosquear. Si no te queda más remedio para evitar algún que otro conflicto, lleva siempre suelto en moneda y billetes pequeños: si acabas dando 1 dólar para cada propina será una ruina de viaje! En todo caso, ten siempre claro que es nuestro deber, como visitantes, comenzar a marcar más límites respecto a esto, caso contrario, la sobreexplotación turística que ya se percibe sólo puede ir a peor.
  • ¿Cómo hago con el dinero? La moneda es el chelín de Kenia. Se subdivide en 100 centavos y hay monedas de 0.5, 5 y 10 centavos (ya casi no se utilizan), 1, 5, 10 y 20 chelines. Los billetes son de 50, 100, 200, 500 y 1.000 chelines.
    • Desde hace unos pocos años ha habido una auténtica revolución (que empieza a extenderse a países colindantes) con el sistema M-Pesa (dinero móvil en swahili): el nivel de bancarización es minúsculo, pero desde el operador Safaricom (filial africana de Vodafone) vieron enseguida que el uso de teléfonos móviles sí llegaba hasta los rincones más insospechados, por lo que idearon una app que básicamente crea un billetero electrónico, permitiendo ingresar dinero en la cuenta M- Pensa y retirarlo posteriormente bien a través de cajeros o a través de la red agencial – pequeños comercios y negocios- que ha crecido como la espuma. También permite transferir dinero a terceros y pagar facturas y recargar el móvil. Una maravilla que ya utiliza más del 60% de la población y que puede convertirse en una opciòn de pago muy cómoda para ti si te descargas la aplicación. Pero aún así y para evitarte problemas (sobre todo en sitios aislados o con las propinas) te aconsejo que cambies antes de llegar al país: como a veces es complicado que te cambien en los bancos europeos chelines keniatas cambia mejor a dólares, muy aceptados aquí. Estratégicamente también te interesa, me explico: igualmente aceptan de buen grado los euros, pero al cambio normalmente este vale más que el dólar, hecho que  hará que en propinas, regateos o porque el vendedor quiera “redondear” acabes por encarecer para tu propio bolsillo cada desembolso de dinero.
  •  Aunque no tiene tiene los niveles de seguridad de otros países más desarrollados, en la mayoría de los casos lo que me encontré fueron buenas personas, tan honestas como en cualquier otro sitio y normalmente dispuestas a ayudar (como anécdota: en el masai Mara se quedó atascada en el barro una furgoneta repleta de ingleses, que en muchos casos se negaron siquiera a bajar de la misma…de forma espontánea la acabamos sacando los 2 españolitos que pasábamos por allí, por eso de ayudar al conductor y a los masais que generosamente intentaban sacarla del atolladero). La excepción a esto la puedes encontrar en Nairobi, en donde son típicos los intentos de timo (el rollo del refugiado de otro país) o canjes (intentaron por mi mujer a cambio de unos cuantos camellos!), por no hablar de intentos de robo. Procura no meterte en los barrios más pobres y alejados del centro, así directamente te lo digo, y al anochecer desplázate en vehículo a motor, mejor no vayas caminando.
  • Usan los enchufes ingleses de 240 V, esos de las 3 clavijas cuadradas; necesitarás seguramente adaptador.
  • Para dormir económico fuera de la capital y si haces el viaje por tu cuenta al margen de agencias:
    • Misiones y centros de alojamiento de la iglesia: no es que sea precisamente positiva mi opinión sobre la iglesia como institución, pero quedé asombrado del esfuerzo de las diferentes misiones -muchas de ellas con presencia desde hace muchos años- en lo referente a la ayuda (educación, sanidad) de las diferentes comunidades.Totalmente recomendables, las encuentras diseminadas por todo el país.
    • Albergues juveniles: aquí te encuentras un poco de todo, pero es otra opción interesante; obligatorio hacerte miembro de la Federación nacional antes de llegar al país!
  • No conduzcas de noche!: carreteras en muy mal estado, animales salvajes, asaltadores de caminos…
  • Aquí el regateo es un arte. Suerte que españoles y latinos en general también somos artistas en el tema… No lo veas como una confrontación ni te mosquees si crees que te toman el pelo, ten cintura y negocia (ellos ofrecen a lo alto, tú miras y ni de coña, bajas el precio, ellos sonríen y dicen okey okey, hakuna matata -no hay problema- y ahí comienza el regateo suerte!)
  • Controla el precio de atracciones, parques, lugares de especial interés: en algún sitio seguro que te intentarán colar más precio del que realmente es; de nuevo, un mínimo de dominio del inglés no vendrá nada mal.
  • Lleva un buen equipo fotográfico: este es el país por excelencia si quieres sacar fotos espectaculares, sin necesidad de ser experto; lo lamentarás -y mucho- si no llevas una cámara, objetivos y tarjetas de memoria acordes al lugar.
  • ¿Cachibaches electrónicos? Sí. Cuanto más azúcar, más dulce, claro, y más peso para la mochila, y riesgo de robo…pero aún así te será útil como mínimo un buen cargador de baterías (fuera de la capital en muchos alojamientos se corta la electricidad a partir de la media tarde).
  • Un buen repelente de mosquitos: no me enrollo con todos los requisitos burocráticos y médicos para entrar al país, los puedes encontrar en un montón de buenas páginas, pero teniendo en cuenta el riesgo con la malaria no escatimes en este gasto y lleva un buen repelente de farmacia.
  • Ropa: un poco de todo. Yo fui en septiembre, pensando inocentemente que el clima sería mucho más caluroso que en España (vivo en Alicante). Nada más alejado de la realidad: lo mismo tuvimos sol inclemente por la mañana que lluvia intensa al atardecer y muchas noches llegó a hacer bastante frío (si bien esto varía mucho dependiendo en la parte del país en la que te encuentres). Consejo: un chubasquero fino y algo de ropa de abrigo no ocupa nada. Ah! y preferiblemente botas con suela gruesa y cerrada, aún recuerdo el dolor de una espina caída de un matorral que literalmente perforó mi zapatilla de deportes.
  • Bebe solamente agua embotellada: ni se te ocurra beber del grifo. Igualmente evita pedir bebidas frías con hielo, que normalmente es de agua de grifo, con lo que estarías en las mismas.

Momentos antes de ponernos a empujar entre todos la furgoneta encallada

MÁS DESTINOS QUE CONOCER, TOMA 2

NAIROBI

Vista aérea de Nairobi, cortesía de Urban Adventures

La primera impresión que me llevé al llegar a esta ciudad fue que todo era caótico e inmenso: filas interminables de personas, casi como hormigas, caminando en todas direcciones; tráfico desesperante, sin un mínimo atisbo de respeto a cualquier norma de circulación; una curiosa y loca hibridación entre cultura occidental o mal llamado 1er mundo y la mezcolanza de culturas endémicas, a veces con resultado y apariencia brillantes y otras como una copia mala y barata de lo que conocemos…como le diría el coronel Coeztee a Dannny Archer (interpretado por Leonardo Dicaprio) en la película Diamantes de Sangre: “EEA” (Esto es África).

A medida que te acercas a la ciudad el caos y la gente deambulando va en aumento

Capital del país, enlace con el exterior, ya no sólo del país sino de todo el este de África. Es lo más parecido al concepto occidental de ciudad que puedes tener, aunque esta urbe de 2 millones de habitantes es una extraña mezcla de ciudad provinciana (edificios coloniales de sencilla arquitectura réplica de edificios europeos) con moderna urbe de negocios. Hasta 1898 sólo los masais y los kikuyu frecuentaban este sitio (eran unas charcas) para dar de beber al ganado, por lo que se puede decir que es de las capitales más jóvenes del mundo.  A partir del año siguiente los ingleses establecieron aquí su base, inmersos en la construcción del lunatic express, ferrocarril con destino a Uganda. Tras un montón de peripecias y problemas -plagas, incendios, ataques de animales salvajes, desecación de las charcas…-, la ciudad fue arraigando (mezclando un diseño de cuadrícula con lo caótico) y acabó con los años (en 1907) desbancando a Mombasa como sede del protectorado británico.

Comparativamente al resto del país no tiene mucho que ver, pero es paso obligado. Destacan:

  • Museo Nacional, de lo más completo de la capital; hay otros pero más vetustos y pequeños.
  • Un paseo por el centro: simplemente respirar el ambiente: disfruta relajadamente de una Tusker (la cerveza nacional), observa el contraste entre modernos edificios administrativos y las construcciones coloniales, entra en algún mercado (aquí marca el límite, yo acabé saliendo por patas de uno ante el excesivo asedio de los vendedores, pueden llegar a avasallar!…de nuevo, respira hondo, una sonrisa y niega si es preciso de forma convincente).
  • La casa de Karen Blixen (sí, la de Memorias de África): a las afueras de la ciudad, merece la pena una visita, aunque sólo sea desde nuestra parte más cinéfila y sentimental.
  • Parque Nacional de Nairobi: el más antiguo de Kenia, pegadito a la ciudad. Aunque no es comparable a las grandes reservas, simplemente como introducción a lo que luego te encontrarás merece conocerse. Tiene una alta densidad de animales, por lo que te será relativamente fácil poder observarlos.
  • David Sheldrick Wildlife Trust: fundación conservacionista que cría rinocerontes y elefantes huérfanos para reintroducir posteriormente en la naturaleza.

La casa museo de Karen Blixen

Una de las estancias. Foto cortesía de visitcopenhagen.com

MONTES ABERDARE

En el corazón de las White Hihlands, una de las zonas más altas del país, son muy diferentes al resto de Kenia: nada de sabana o zonas semiáridas, aquí verás bosque, zonas húmedas y lluviosas y una vegetación y fauna exuberantes.

Dejando a un lado acontecimientos históricos muy sabrosos (especialmente dos: el famoso hotel Tree Tops, en un bananero gigante, en el que entró una noche de 1952 la joven princesa Isabel y se levantó por la mañana ya reina y sobre todo por ser el epicentro de la revuelta Mau Mau contra los ingleses -que al poco se extendió por todo el país-, que habían expulsado a los kikuyu para aprovechar estas ricas tierras (el parque está rodeado -cada vez más, por cierto- de inmensos cafetales), para mi fue es uno de los sitios más espectaculares y bellos de todo el viaje; sí se adivina cada vez más la presión del hombre pero a poco que te dejes llevar te quedas todo el rato con la boca abierta. No te pierdas (si el tiempo y el barro te lo permiten) las cataratas de Gura y Karuru.

A medida que te acercas se ve más abundancia por todos lados, incluidos los omnipresentes puestos a pie de camino

Relativamente cerca, en Nyahururu, las cataratas Thomson

Aunque es un sitio curioso en el que alojarse, ha perdido todo el encanto del sitio original. El hecho de que los numerosos animales que se acercan a beber a su charca lo hagan porque echan sal para atraerlos, es un motivo más.

En el próximo post, le toca el turno a los Lagos Naivasha y Nakuru; decir de nuevo que son espectaculares es ser redundante, pero…son espectaculares!

Fuentes: propias, elpais.com, lonelyplanet.es, elmundo.es

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1 comentario

  1. Muy buena opinión…
    Añadiría como consejos hacer caso de los carteles, como por ejemplo aquellos que ponen: no dar de comer a los animales, y llevar un spray mata hormigas gigantes.
    De esta manera evitas que los monos te asalten en busca de fruta o que las hormigas”indestructibles” invadan tu cama.
    Por cierto, tampoco se aconseja caminar de noche sólo, aunque estés en un resort, hay riesgo de encontrarse hipopótamos a menos de 100metros…
    Todo lo que comento lo digo por experiencia propia…

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